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Dios mío, Dios mío. Estoy lleno de penas por todas partes,
como si un verdugo me atenazara y cada una de sus imprecaciones
fueran puntas de lanza sobre mi corazón.
No obstante, en el fondo, la paz no me abandona: ¿Será tal vez
`porque me siento niño en la ternura y como gigante en el sufrimiento?
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Francisco Novo Alaminos.
25-2-2012.
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Dios mío, Dios mío. Estoy lleno de penas por todas partes,
como si un verdugo me atenazara y cada una de sus imprecaciones
fueran puntas de lanza sobre mi corazón.
No obstante, en el fondo, la paz no me abandona: ¿Será tal vez
`porque me siento niño en la ternura y como gigante en el sufrimiento?
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Francisco Novo Alaminos.
25-2-2012.
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Cuanta belleza hay en los niños y cuanta fortaleza en los gigantes ¿o será al revés?
ResponderSuprimirGracias por seguir escribiendo
Hola Francisco. Para desearte un Feliz domingo. Mi día recién comienza. Muy bello texto, felicidades.
ResponderSuprimirUn gran abrazo, desde México.
Elizabeth
A pesar de nuestras incertidumbres y pesares somos nosotros mismos y por encima de todo está nuestra fuerza y paz interior que nos hacen sentir esta ternura infantil y esa vigorosidad cósmica para arremeter contra los sufrimientos y saber sacar conclusiones positivas de desagradables experiencias.
ResponderSuprimirMe ha encantado tu Poesía y tu Fuerza vital.
¡Ah! La alhambra me pirra. Varias veces he estado allí y más que voy a estar, porque es algo inexplicable y mágico.
Un abrazo, Francisco.
¡fantàstico cierre! es realmente hermoso
ResponderSuprimirmis saludos cordiales
2 palabras: me encanta.
ResponderSuprimirUn abrazo fuerte y mi gratitud.
da lleno de ternura y cura
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